La casa de las familias. Doce habitaciones con A/C entre jardines y árboles frutales, una piscina entre palmeras y el restaurante del hotel a unos pasos. En La Talanguera, a dos cuadras de la playa.
Dónde duermes
Las habitaciones
Doce habitaciones privadas, todas con A/C y baño propio. Hay triples para la familia, queen con balcón, casi todas en el segundo piso, y dobles con dos camas para amigos o primos. Reservas una, o el hotel entero para tu grupo.
La casa entera
12 habitaciones · hasta 30 personas, para tu grupo, tu familia o tu retiro.
Pedir propuestaLa casa
Un clásico de La Talanguera.
El Pacífico es un hotel clásico de La Talanguera, un barrio tranquilo al norte del pueblo. Duermes con las olas de fondo. La playa queda a dos cuadras, y caminando por la arena llegas al centro en unos diez minutos.
Entre las habitaciones hay jardines con árboles frutales, hamacas a la sombra y áreas comunes amplias. La piscina está entre palmeras y buganvilias, y varias habitaciones quedan a pasos de ella. Piscina, comida y parqueo en el mismo lugar: por eso es la casa de las familias.
El Hotel Pacífico Restaurant sirve desayuno y almuerzo, y el desayuno va incluido. Si se antoja algo más tarde, Café Oro te manda comida al hotel. El parqueo es cerrado y gratis, y hay fibra óptica.
Cuando corre el horario, hay shuttle gratis entre Casa Oro y El Pacífico. Así el centro te queda cerca, aunque duermas lejos del ruido.
Un día en El Pacífico
De la mesa a la hamaca.
Así puede pasar un día sin salir del hotel. Si quieres salir, la playa está a dos cuadras.
El desayuno, en el hotel.
Va incluido, en el restaurante del hotel, a unos pasos de tu cuarto.
El almuerzo, sin salir.
El restaurante del hotel también sirve almuerzo. Vuelves de la playa, comes y la tarde sigue en la piscina.

La piscina, entre palmeras.
Entre palmeras y buganvilias. Otro chapuzón cuando vuelves de la playa con sal en el pelo.

El sol baja
Y la tarde, en el jardín.
Una hamaca a la sombra.
Sombra, palmeras y las olas a dos cuadras. Nada que hacer hasta la noche, y nadie que te apure.
















